Tienes web nueva, tienes un correo del tipo info@tunegocio.es y el primer presupuesto que mandas a un cliente acaba en su carpeta de spam. O peor: no llega y te enteras cuando llamas para preguntar si lo ha visto. Pasa muchísimo, y en la mayoría de los casos no tiene nada que ver con lo que escribes, sino con tres registros del DNS que nadie configuró.
Te explicamos qué son, cómo saber si los tienes y qué errores vemos una y otra vez cuando alguien nos pide que revisemos su dominio.
Por qué Gmail o Outlook desconfían de tu correo
Cualquiera puede escribir un correo y poner en el remitente la dirección que quiera. Para defenderse de eso, los grandes proveedores comprueban si el servidor que envía el mensaje está autorizado por el dueño del dominio. Si no pueden comprobarlo, el mensaje baja de categoría: va a spam, se retrasa o se rechaza.
Google lo dejó por escrito en sus directrices para remitentes, que se aplican desde febrero de 2024: todo el que envíe a cuentas de Gmail debe tener configurado SPF o DKIM, registros DNS directos e inversos válidos y conexión cifrada. A quien envía más de 5.000 mensajes al día le exige además SPF y DKIM a la vez, DMARC y baja con un clic en los correos comerciales. Un autónomo no llega a esas cifras, pero configurar los tres registros cuesta lo mismo y te ahorra problemas.
Los tres registros, sin tecnicismos
SPF: la lista de quién puede enviar en tu nombre
Es una línea de texto en el DNS de tu dominio que dice «los correos de tunegocio.es solo pueden salir de estos servidores». Si tu correo está en el servidor de tu alojamiento, ese servidor tiene que estar en la lista. Si además envías facturas desde tu programa de facturación o boletines desde una herramienta de newsletter, esos servicios también.
DKIM: la firma del mensaje
El servidor firma cada correo con una clave privada, y en el DNS publicas la clave pública para que el destinatario compruebe la firma. Si alguien altera el mensaje por el camino o lo envía sin la clave, la firma no cuadra.
DMARC: qué hacer cuando lo anterior falla
Le dice al destinatario qué hacer con un correo que dice ser tuyo y no pasa las comprobaciones: nada, mandarlo a spam o rechazarlo. También puede pedir que te envíen informes. Lo razonable es empezar en modo observación y endurecerlo cuando sabes que todo lo legítimo pasa.
Cómo saber si ya los tienes
La prueba más rápida no requiere instalar nada:
- Envía un correo desde tu cuenta del dominio a una cuenta de Gmail que tengas.
- Abre el mensaje en Gmail desde el ordenador, pulsa los tres puntos y elige «Mostrar original».
- Arriba verás tres líneas: SPF, DKIM y DMARC, cada una con PASS o con otra cosa.
Si las tres dicen PASS, el problema de spam, si lo hay, viene de otro lado. Si alguna dice FAIL, NONE o no aparece, ya sabes por dónde empezar.
Los errores que más vemos
- Dos registros SPF. Alguien añade uno nuevo para la herramienta de facturas en lugar de ampliar el que ya existía. Con dos registros SPF el resultado es error, y es como no tener ninguno. Tiene que haber uno solo con todos los servicios dentro.
- Cambiar el DNS de sitio y perder los registros. Al mover el dominio a otro proveedor o a Cloudflare se copian los registros de la web y se olvidan los TXT del correo. La web sigue funcionando y nadie se da cuenta hasta que los correos empiezan a rebotar.
- Enviar desde Gmail personal «en nombre de» tu dirección. Configurar Gmail para que muestre info@tunegocio.es como remitente, pero enviando por los servidores de Google sin autorizarlos en tu SPF, es receta segura para spam.
- DMARC en rechazo desde el primer día. Si pones la política más estricta sin haber comprobado que tu programa de facturas firma bien, los correos de facturas desaparecen sin aviso.
- La clave DKIM del alojamiento antiguo. Cambias de servidor de correo y en el DNS sigue la clave vieja. La firma de los correos nuevos no cuadra con la publicada.
No todo el spam es culpa del DNS
Con los registros bien puestos, un correo todavía puede acabar en spam si el contenido parece sospechoso: un único enlace acortado sin texto, un asunto en mayúsculas con signos de exclamación, un PDF adjunto con nombre genérico enviado a alguien que nunca te ha escrito. Tampoco ayuda estrenar dominio y mandar cincuenta correos el primer día. Empieza por contestar a clientes que ya te han escrito; esas conversaciones van dando reputación a la dirección.
Y una comprobación que se olvida: el buzón tiene que existir. Si pones en la web un correo al que nadie mira, los clientes que te escriben ahí creen que no les respondes.
Qué hacemos nosotros
En el pack de la web van incluidos los correos con tu dominio, sin límite de buzones. Si ya tienes dominio y correo en otro sitio y tus mensajes acaban en spam, o vas a mover el dominio y no quieres perder nada por el camino, escríbenos con el resultado de «Mostrar original» y te decimos qué falta.
