Cuando alguien nos encarga su web, lo único que le pedimos es la información del negocio: qué hace, dónde, fotos si las tiene y alguna web que le guste. Los textos, el diseño, el logotipo y el posicionamiento los hacemos nosotros. Aun así, hay webs que salen redondas a la primera y otras que necesitan tres vueltas de cambios, y la diferencia casi siempre está en lo que el cliente tenía claro antes de rellenar el formulario.
No hace falta que prepares nada complicado. Hace falta que pienses media hora en unas cuantas cosas que solo sabes tú.
Lo que haces… y lo que no haces
La tentación es poner todo. Un electricista acaba anunciando «instalaciones, reparaciones, placas solares, aerotermia, domótica y cargadores» porque alguna vez hizo una de cada. El problema es que la web atrae justo eso: llamadas para trabajos que no te interesan o que no sabes presupuestar.
Haz dos listas cortas:
- Los tres o cuatro trabajos que quieres que te pidan más, porque dejan margen o porque se te dan especialmente bien.
- Lo que no haces, aunque te lo pregunten. Esto también va en la web, y ahorra muchas llamadas.
Dónde trabajas de verdad
«Toda la provincia» suena bien hasta que te llaman desde la otra punta un viernes por la tarde. Piensa hasta dónde vas sin cobrar desplazamiento, hasta dónde vas cobrándolo y dónde no vas. Si tienes local, confirma que la dirección que quieres publicar es la misma que aparece en tu ficha de Google, escrita igual. Parece un detalle, pero es de las primeras cosas que se cruzan.
Cómo te busca la gente (no cómo lo llamas tú)
En el formulario te preguntamos por las palabras con las que quieres aparecer en Google. La mejor fuente no es un listado de palabras clave: es tu teléfono. Recuerda las últimas diez llamadas o mensajes y apunta cómo lo pedía el cliente. Un fontanero dice «termo eléctrico»; el cliente escribe «no sale agua caliente». Un taller dice «kit de distribución»; el cliente pregunta «cada cuánto se cambia la correa». Esas frases son oro para los textos y para los artículos de la web.
Fotos: mejor pocas y tuyas
Una web con fotos de banco de imágenes funciona, pero no convence igual. Si puedes, dedica una mañana a hacer fotos con el móvil. No hace falta equipo:
- En horizontal, que es como se ven en la cabecera de la web.
- Con luz de día, sin flash, y con la lente limpia (se olvida siempre).
- El local por fuera, para que te reconozcan al llegar; tu zona de trabajo ordenada; tú o tu equipo trabajando; y dos o tres trabajos terminados.
- Nada de fotos con matrículas, caras de clientes o direcciones de casas sin su permiso.
Si no tienes fotos todavía, no pasa nada: se empieza con imágenes genéricas y se cambian cuando las tengas.
Dos o tres webs de referencia, y por qué
«Me gusta esta» ayuda poco. «Me gusta que el teléfono se ve nada más entrar», «me gusta que tiene los precios» o «me gustan estos colores, pero no el tipo de letra» ayuda muchísimo. Pueden ser de tu sector o de cualquier otro. Y si hay alguna que no te gusta nada, mándala también: sirve igual para acertar.
Los datos que no se pueden inventar
Hay información que tiene que ser exacta porque la web la necesita por ley o porque el cliente la va a usar:
- Titular de la web: nombre o razón social y datos fiscales, para el aviso legal y la política de privacidad.
- Teléfono que coges de verdad, y si ese número tiene WhatsApp.
- Horario real. Si pones «urgencias 24 horas» y no coges el teléfono a las tres de la mañana, la primera reseña que te dejen lo contará.
- Correo al que miras. Con tu dominio podrás tener info@ y lo que quieras, pero decide quién lo lee.
Si ya tienes dominio o web antigua
Averigua dónde está registrado tu dominio y quién tiene la contraseña de ese panel. Es muy habitual que lo registrara hace años un sobrino, un antiguo informático o la empresa que hizo la primera web, y que nadie recuerde el acceso. Recuperarlo puede llevar días, así que conviene empezar por ahí. Si además tienes correos funcionando con ese dominio, dilo desde el principio para no cortarlos al mover nada.
Lo que no hace falta que prepares
- Los textos. Mejor que nos cuentes cómo trabajas hablando, por WhatsApp o en una llamada, que un documento escrito de noche.
- El logotipo, si no tienes. Va incluido.
- Opiniones de clientes. Si tienes reseñas en Google, enlazamos la ficha. Lo que no ponemos son testimonios escritos para la ocasión: no convencen a nadie y la normativa de consumo no los permite.
- Saber de SEO. Con saber cómo te piden el trabajo tus clientes, suficiente.
Una lista para copiar
- Tres o cuatro servicios principales y lo que no haces.
- Zona de trabajo real.
- Diez frases con las que te piden el trabajo.
- Entre cinco y quince fotos propias, si las tienes.
- Dos o tres webs de referencia con el motivo.
- Titular, teléfono con o sin WhatsApp, horario y correo.
- Acceso al dominio y al correo actuales, si existen.
Con eso, el proceso va mucho más rápido y la web sale parecida a tu negocio desde la primera entrega. Cuando lo tengas, puedes empezar desde la página de contratación o ver antes todo lo que incluye.
